3 de mayo de 2011

Rechina el comedor!

Debería ser ilegal andar por la calle con la cara de tuje de Graciela Fernandez Meijide (que, entre parintises, se hizo tajear los saquitos de té que le ojereaban los ojos, valga la remdundicia, no?), decir las pelotudeces evangélicas impresentables que vocifera la come caca de Lilita, arrogarse seriedad con la dicción de Bonelli o hacerse la sexy felina siendo un mamarracho de proporciones bíblicas como viene siendo la Silvita Suller. Digo, no sé, fijensé. Todo eso es negociable. Ahora, si somos prácticos, debería ser ilegal que un colectivo ande por la vía pública con los frenos en estado de putrefacción. Amén del peligro que representa un 15 sin frenos pululando por los caminos, cada vez que toca un semáforo en rojo los frenos emiten un sonido que evoca la tortura de un lobo marino adulto. Es decir, vibra todo el móvil, y el pibe que maneja te lo frena despacito, cosa que el ruido te dure media cuadra y uno, que viene llegando tarde, te rechine las muelas con desprecio y te sueñe con desollarte al pendejo que te viene jugando al tamagochi con su blackberry underwater freshingpointer teletubber 5700. Seamo bueno entre nosotró, no? Amén de nacer, no hicieron nada estos purretes. Comprame una pastillita de freno, una botellita de líquido, lo que mierda haga falta y evitame el crimen violento, la culpa sin sentido, el remordimiento persecutorio, los 15 años en olmos, en fin. Te parece? Dale mencho. Nada más.

"Vení hace 20 años y te dejo hacerme una pajita"
Como si uno tuviera algo que hacer, no?





El mal escribimiento era intencional,
Porque soy así, re lo qui to
Y te escribo como se me canta la rala del oleo

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