
A las tres horas destapó el preparado y se lo fue sirviendo pieza por pieza en una fuente. Una hermosura, Mirta! El zapallo, para que te des una idea, lo cortó con una cuchara. Con una cuchara! El ajo te lo peló de un apretón, mirá, y salió todo el purecito ese pa'fuera, humeando, mami! Un kilombo!
Todo muy lindo, pero el festín de Francis me generaba un profuso salivameanto y, lejos de amigarme con el chef, me generaba un grado de violencia puteadora rosarista nacido de la envidia y el hambre, claro, no de rosario... lo que me hizo amigarme, perdonarlo, en definitiva, fue la reflexión final que espetó el Francis entre copas de vino, músicas de jazz y tomas de sí mismo fumándose un purito y escribiendo poesía en un librito, en fin. Algo así:
Una vez, una mujer a la que amé mucho, me dijo: "Tengo una duda con un hombre con el que no he hecho el amor. Este fin de semana me iré con él. Quisiera, pasados esos días, volver con vos, pero no me quiero quedar con esta duda".
Cuando hago un curanto me quedo con la misma sensación: Qué le estarán haciendo esas piedras calientes a mis cocidos!?
Genio!
1 comentario:
quien sera este no tengo idea, lo qe si se... es qe me qede sin laburo negro.. ando por la capi viendo qe onda.. te mando un abrazo.. llama cuando puedas para alla qe estoy al horno...ja un abrazo pa!
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