9 de noviembre de 2010

Reivindicando

Tiene un porongo tatuado en la nuca, todo bien.


Pero no me jodan, es un temaso!
Y no es un temaso para cuando estás en pedo en un casorio, con la corbata de vincha, tratando de comerte a la prima gordita de algún cuñado. NO! Es un TE MA SO, señores! Es tan pero tan temaso que te dan ganas de pelearte con tu novia para sufrir al son de este temón (las putas van y vienen, Cristian siempre está!).
No es Miguel Bosé, no es Enrique Iglesias, no hace falta tragar leche hasta quedarse sordo para apreciar esta grossura! Los coritos femeninos que dicen "moja de llanto" son fenomenales! Los solos de viola son grossos, y admitamos de una vez que Cristian tiene y siempre tuvo grandes violeros soleando en el fade out!
En temas de putez, sabemos, el que más enérgicamente se opone es, por lo general, el que mas ganas tiene de masticarse un venoso mollejón de carne, así que no jodamos, machos argentinos, bailemos y cantemos con la frente en alto, seguros de nuestra irrefrenable sed de vagina, pero reconciliándonos para siempre con nuestro costado meloso, que es de los mejores costados que tenemos! He dicho!

8 de noviembre de 2010

Y si clonase pan, patrón?

No es por mandarme la parte de finoli, ni mucho menos, eh, yo le entro a la pizza fría y le digo "pisa fría", como debe ser, nada de "picsa" de ayer ni "pitsa" al microondas, pero qué querés que te diga, Marce, cuando el sánguche (que se dice sánguche o sambuche, por lo que se escribe así) está bien distribuido en cuanto a las cantidades de pan y fiambre me pone un poco mal la demasía fiambreril que, flanqueando el pan, viene a arruinar el equilibrio conseguido. Si el emparedado tiene demasiado pan o demasiado fiambre se le entra sin miramientos, pues siendo un simple sánguche, se come y se calla! Pero las veces que al servicio del tentempié hay un artesano y este se digna a servir el gramaje correspondiente de fiambre sobre el pan que emparedará al mismo... se pone gourmet el asunto y cuando el asunto está en gourmet, yo me pongo en hinchapelotas, mitad porque sospecho que con la cuenta me van a dar amor anal y mitad porque romper las bolas es un deporte fascinante, en mi equipo juego de 10 y salgo goleador todos los años. En fin, si estamos en gourmet y el glorioso sánguche viene con fiambre saliéndole guarramente de los 4 puntos cardinales yo siento como si de entrada me sirvieran un poquito de fiambre y de plato fuerte un sánguche igualito al de la entrada, pero con pan. A papá mono con la ecuación del pan con pan no. Dóbleme el embutido sobresaliente, vuelva sobre sí la feta, estimado, si no le cuesta nada y queda de lo más bien. Más le digo, si quiere cortar el sobrante con un cuchillito, vaya nomás y haga. Considérelo su premio y degluta la tirita amputada de embutido que le damos licencia, campeón! Le damos licencia a usted y a mi me conceden el pequeño gran obsequio de arrancar comiendo un sánguche y terminar comiendo un sánguche, que así lo quiso dios y quiénes somos nosotros para andar cambiándole el sánguche a él, que hizo el mundo y la cancha de racing, me querés decir? Bueno, buen provecho.

"Se dice SandWich"
Y en plural se pronuncia Szandvgüitcshtess
Dejate de joder!

5 de noviembre de 2010

Detenga la oreja, pongala de pie.

Siendo que el mundo es un lugar repleto de pasillos, curvas cerradas, colas de rapipago, ascensores, piquetes y demás menesteres que lo propician, el cruce es una suerte de ineludible vicisitud humana (llamamos cruce al acto de encontrarse una soledad con otra en un lugar y/o situación que las obliga a interactuar o, cuanto menos, a tolerar la existencia de la otra). En alguno de estos (cruces), un walkman, un libro o la influencia de alguna falopita más o menos potente nos asisten, aislándonos, de modo que el cruce no decanta en daño psicológico permanente. Otras veces el libro pega poco porque se quedó sin pila y no podemos evitar oír lo que en el cruce verbaliza la soledad que no somos.
La siguiente es una de miles, charla inefable oída de sopetón en algún cruce que me agarró ciego y sin pila...:

k: ... no sé como harán la verdad?
q: por?
k: y... es una situación, qué sé yo.
q: sí... pero para los tipos ya es un laburo. Calculo que es como todo, al rato de hacerlo se te hace rutina. Para los chabones debe ser como atender un kiosco.
k: (risas) Alto kiosco! Hay cada puta que ma-mi-ta! Hay que aguantarse dos horas con un gato así!
q: huevos de plomo!
k: (risas)
q: (risas)
k: ...
q: ...
k: ...
q: igual, también hay cada muerta chupando pija ahí...!
k: es verdad, no son todas...
q: sí.
k: ...
q: ...
k: ...
q: ...
k: igual... por ahí no son todas un camión, pero, ponele, con una más o menos, no? yo mirando me echo tres y estos hijos de puta todavía están haciéndose tirar la goma lo más panchos... algo tienen, viejo!
q: (risas) es verdad, es verdad!
k: (risas) viste!? Son unos hijos de puta, viejo!
q: (risas)
k: (risas) ...
q: ... Mirá, para mi (busca en el aire con la mirada)...
k: ...
q: (encuentra)... es otro deporte. Con mi chica hice violencia, pero violencia mal, eh! Barrabasadas! Y me banco como un duque, ahí (mímica de andar a caballo con onomatopeya incluida), duro y parejo, dele que dele! Te cansás, te acalambrás, capaz algún tirón. Vos no, vos sos pibe, pero a mi ya me pasa facturo (dos golpes en la panza). Después hay que bañarse, es todo un cuento. En cambio viendo un pete mal hecho es un minuto, cleanex y futbol para todos.
k: (risas) ...
q: (risas) ...
k: ...
q: ...
k: ... hmmm...

Es otro deporte
Ganamos todos!

4 de noviembre de 2010

Ingrese su insulto aquí ..........

Boludo, imbécil, pelotudo, idiota, sorete, gomaso, soplanuca, tragasable, gaznápiro, soperútano, pelafustán, pito corto, alcahuete, opa, salame, otario, come moco, corneta, corki, culo roto, concha seca, papa frita, cabeza de perro, pokemón, etc, etc, etc...
A todas las anteriores se las puede conjugar con un "de goma", "de cuarta", "de mierda" (particularmente congruente con el "sorete") y así redoblar la ofensa. Cada uno de estos insultos, en sus variaciones tonales y de contexto, te pueden molestar en mayor o en menor medida, según de donde vengas, tu educación, tu humor ese día y dependiendo de cuan en el clavo dan. O sea, depende cuan boludo seas te molestará más o menos que te digan boludo, boló. A cada cual le cabe una distinta y cada cual usa la que le gusta.
Mis cumpas de la secundaria te puteaban raramente; "Vos sos un plato" te decían. Qué me querés decir, pancho? Otra, pancho... qué onda? Acaso la comida dejó de ser algo bienvenido y laboriosamente festejado por todas las culturas de la historia de la humanidad? Tiene Jacobo algo que ver con este devenir de las materias digeribles? Si te digo omelette, por ejemplo, me retiras la invitación a tu casorio? Cómo es? Si nos sinceramos, nadie casa un fulbo de lo que estamos hablando, pero por las dudas, te rompo una silla en la espalda... ay, estos pibes!
Otros te decían "apot". Sí, apot... qué carajo quiere decir, no sabemos, pero era un insulto y si te decían apot te tenías que ir a las manos, no había vuelta.
Ahora, amén de toda preferencia y dejando de lado excentricidades indescifrables, quedan las señoras puteadas. Puteadas que no ofenden la buena moral del vocabulario católico, improperios que decís en la mesa y tu vieja no se espanta, pero se corta la onda, eso sí. Cuando te tiran, por ejemplo, un GIL, así, sonante, en mayúscula, pica. Sí o sí, te cabió. Es a mi entender el único insulto que al conjugar con un "de cuarta" se debilita. El gil es un pusilánime perdido, pobre tipo que no merece el gasto de saliva que requiere la pronunciación de un "pelotudo". Ni hace falta recurrir al baúl de la puteda, "dejá, este es un gil, se insulta solito". Ahí, creo yo, está la pimienta que arde cuando paras un "GIL" de pecho.
Sé de gente que se insultó de todas las maneras posibles, llegando a la invocación de parientes cercanas del sexo femenino (en ocasiones muertas), aludiendo chabacanamente a su pasado de sexualidad mercenaria y "todo bien, la vieja chupaba pija por guita, cuál hay?"; Pero cuando a uno se le ocurrió decirle GIL al otro se armó la bataola! Volaron sillas, mesas y pingüinos y pasaron añares sin que los interesados se dirigieran la palabra, ellos que eran tan amigotes... un despropósito que nos lleva a inequívoca conclusión: Gil es un insulto con todas las letras (aunque en rigor tenga tres nomás). Habría que usarlo con cuidado, me parece, vos fijate...

Te bancamos, gauchito!

3 de noviembre de 2010

Dolorizado

Me debo a mi público, señores. Tengo la cara mas redonda que una jabulani, pero me siento y comparto con ustedes mi descargo, ahora que la memoria y el dolor están fresquitos. Sepa el lector desprevenido que, hace apenas horas, me arrancaron tres muelas de juicio. Qué lindo, no? Les cuento:
El tipo (el doctor) me sentó en la sillita, me pincho la boca como si fuera una picada para 4 y se fue. Mientras corrían los minutos mi baba se hacía incontenible y la pronunciación de palabras sencillas como "Sí" o "Gacela", prácticamente imposible. Volvió el doctor al rato y comprobó la completa insensibilidad de mis encías con un par de pinchazos más. "Estamos bien?", preguntó. Pulgares arriba, dijo el paciente.
La anestesia local es la tortura psicológica de los tiempos que corren. Digo esto porque apenas empezó a trabajar, la confusión del adormecimiento me hizo convencer de que el tipo había arrancado una muela que no era. Al instante me empapé de sudor, como una colegiala en un oral para el que no estudió. En fin, sufrir lo que se dice sufrir, no sufrí, pero hay detalles molestos que hacen de un vía crucis en un colegio de monjas una experiencia harto preferible.
A saber:
La asistente se abalanza sobre uno con una pinza y un extractor de saliva. Tal es el abalance, que los pechos de la doña quedan inexorablemente colocados sobre el rostro del paciente. Si fueran pechos turgentes y suculentos la irrigación sanguínea hacia el área del pene sería funcional al aminoramiento del sangrado bucal, pero no, a mi me apoyaron dos ubres alfonsinistas, cansinas y perfumadas con sudor.
El doctor, a cada rato, me preguntaba si "duele esto". Cómo me vas a preguntar si duele, papá? La verdad que no, pero ahora que me lo preguntás, quiero que pares de inmediato! La sola pregunta siembra en mí la certeza de que me estás haciendo un culo adentro de la boca. Si me duele voy a gritar como un cachorro, o me parezco a Chuck Norris, la puta que te parió! Callese y saqueme las muelas buen hombre, haga el favor.
Por último, alguien me puede explicar por qué carajo ponen aspen en todos los consultorios odontológicos del mundo? Hay alguna relación secreta entre sufrir como un animal y escuchar a Christopher Cross!? Pongamos un poquito de metal pesado y ahí sí, la relación música-paciente se hace fructífera. Uno endurece sus oídos con el reef y, progresivamente, su animo y el resto de sus funciones corporales acompañan. Pero ponen música mariquita estos gaznápiros. Para mí es alevosía. Te ablandan, quieren que uno se acuerde de su primera novia, tenga la sensibilidad a flor de piel y que el matasanos, en vez de enfrentarse a un renegado, se de el gusto de sodomizar a un alma sensible. Un poco mucho, no?
En fin, ustedes qué hicieron ayer!?

Tiburón, delfín y mojarrita.

2 de noviembre de 2010

Confesión de parte

La valentía y la bravura, lo saben los que me conocen, son los puntales de mi personalidad. He disuelto piquetes con solo una mirada. Con una amenaza a tiempo detuve salideras y logré que los rapaces malvivientes devolvieran el botín y se entregaran, mansos y suplicantes, a las fuerzas de la ley. Hasta he ocasionado corridas, yo solito, en las antesalas de un newell's huracán (de más está aclarar que ambas hinchadas corrían huyendo de mis poderosos bíceps). De mi insoslayable coraje se desprenden historias de legendaria estirpe. Historias que me abstuve de relatar en este blog ya que, a pesar de subrayar mis mejores cualidades, son de una violencia tan inusitada que ustedes, queridos lectores de chascarrillos chabacanos, sellarían permanentemente sus anos ante el terror.
Hoy, sin ir más lejos, viniendo a trabajar, una vieja de unos 73 años, con andador, osó aventajarme en la trepada al 111, siendo que yo, dada mi madrugada antelación, había logrado el primer puesto en la cola de espera por el público transporte. No voy a entrar en detalles, pero basta con decir que el andador y la vieja son ahora y para siempre una entidad conjunta e inseparable.
Queda claro, espero, que soy un buacho pulenta, señora! Pero como dice el dicho y la canción de the cure, los buachos pulenta no lloran pero capaz, a veces, se ponen un poco maracuyá y acá es donde quería llegar con el posteo del día de la fecha: En horitas nomás un matasanos usurero me va a arrancar tres muelas de juicio y yo, que soy malevo de pelo en tetas, de pronto siento una irrefrenable gana de abrazar a mi mamá.

En la putés somos todos iguales.


1 de noviembre de 2010

Xenofobia intrauterina

La noticia es jocosa, como es jocoso un dedo montado. La tipa se abrió de gambas y parió un pequeño rebaño de surtidos bagley.
"Qué curiosidad" dice el columnista; "No hay con qué darle, la viña del señor es el buffet de las sorpresas" vocifera el eclesiástico; "Mirá qué astuta la piba! El choma le está dando bomba y ella le mete los cuernos endemientras, te das cuenta!" esboza el amateur humorista del bar de la esquina. Todo muy bonito, o raro, o contra natura, qué sé yo, mirá! Preguntale a Jack Palance!

Lo que preocupa en el panel de MADT es la integridad física y emocional del mellizo morocho. No digamos que la nena es una racista hecha y derecha, pobrecita, tan recién nacida que está. Pero observamos, analizamos, discutimos y estamos en condiciones de aseverar que en el vientre la que ponía puntos sobre íes era ella. Si esta sentencia les parece arriesgada, los invito a que observen en detalle la mirada de la niña, escandalizada por la ensalada interracial que de sopetón le hicieron integrar.

Te quema con los ojos, te quema!
Animate a robarle un muñeco, andá...

Estamos grandes...

En el viaje, charlando, fumando, pienso en mis rodillas, en no exigirlas. El sábado se jugó a tres cuartos de máquina, pero un match es un match. Hay que acusar recibo y redoblar la precaución. Las gentes se saludan, se charlan, se hacen chicanas, elongan, se vendan. Trato de tocarme los pies y para lograrlo doblo las rodillas 45 grados. Despacito, pienso, es mi cuerpo, es cuidarlo o sufrirlo. Se arman los equipos y el domingo se cobra su sentido en la ventanilla de la justicia: Hay fútbol.
Rueda la redonda sobre el verde césped y automáticamente mi viejo choto interior se vuelve sumiso y mudo al tiempo que el mocosito cebado que me habita le arrebata el micrófono con vocación de arenga: "Corré, puto, poné la patita, la concha de tu madre!". Hago caso. Hago caso hasta el final. La sangre ya no me llega a las piernas y la que llega trae plomo en vez de oxígeno. Me siento antes que termine el cotejo. Las gentes quieren un gol gana pero no doy el brazo a torcer. Nada bueno puede quedarle a este partido para mi.
Volvemos en el auto y mientras siento mis piernas acalambrándose más y más cada minuto huelo el día de mierda que va a ser el lunes.
Despierto un lunes 1 de noviembre y compruebo, horrorizado, el efecto que en mi tienen la vida sana y el deporte: soy la momia de titanes en el ring.

Todo muy lindo, pero el finde que viene
me la pongo hasta el cerebro.